Banking

QR, tarjetas y rieles: la infraestructura que redefine la competencia bancaria

Escrito por
Dea Calcena
Publicado el
26/2/2026

Durante años, la competencia bancaria se expresó principalmente en la superficie: más funcionalidades en la app, onboarding más ágil, pagos más rápidos, interfaces más intuitivas. Esa etapa no terminó. La experiencia sigue siendo decisiva.

Pero el terreno está cambiando.

En Paraguay, las decisiones recientes del Banco Central del Paraguay (BCP) —la estandarización del QR bajo EMV, la formalización de los Proveedores de Servicios de Pago (PSP) y el avance hacia la interoperabilidad en tarjetas— no son simples ajustes regulatorios. En conjunto, están reconfigurando la arquitectura sobre la cual compiten bancos y fintechs.

La interoperabilidad no es un feature adicional. Es una redefinición del sistema.

Un sistema que ya opera a escala

El cambio no ocurre en el vacío. Se apoya en una realidad cuantificable.

En los últimos años, la penetración de pagos electrónicos en Paraguay pasó de aproximadamente 8 % a cerca de 38 %. Al mismo tiempo, el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI), operado por el BCP, superó el millón de transacciones diarias a mediados de 2025.

Esto significa que el ecosistema dejó de ser experimental. La infraestructura digital ya procesa volumen masivo todos los días. Cuando un sistema financiero alcanza esa escala, la estabilidad, la estandarización y la interoperabilidad dejan de ser aspiraciones técnicas. Se convierten en condiciones necesarias para sostener el crecimiento sin fricciones ni riesgos estructurales.

Un lenguaje común que cambia el juego

La adopción obligatoria del estándar EMV® QRCPS para pagos con QR, establecida mediante la Resolución N.º 12 (Acta N.º 34) con plazo de adecuación hasta el 30 de junio de 2025, introduce un lenguaje técnico común.

Ese lenguaje común tiene implicancias estratégicas profundas. Cuando los códigos QR dejan de ser propietarios y pasan a operar bajo un estándar interoperable, se reducen las barreras artificiales de aceptación. Cualquier solución que cumpla el estándar puede integrarse al mismo riel.

El resultado no es una homogeneización del mercado, sino un desplazamiento del eje competitivo. La exclusividad técnica pierde peso y la diferenciación se traslada hacia la calidad de la experiencia, la integración eficiente y la arquitectura tecnológica.

Las aplicaciones no pierden relevancia. Se vuelven más exigentes.

Reglas claras, simetría institucional

La interoperabilidad técnica se apoya en un marco institucional. El 18 de diciembre de 2025, mediante la Resolución N.º 25 (Acta N.º 58), el BCP formalizó el reglamento para los PSP dentro del Sistema Nacional de Pagos.

El registro obligatorio, la definición clara de roles, las exigencias de transparencia y los estándares mínimos de seguridad introducen simetría en el ecosistema. Cuando todos los actores operan bajo reglas claras, la ventaja competitiva ya no puede basarse en opacidad o desorden. Debe construirse sobre eficiencia, capacidad tecnológica y gestión de riesgo.

En paralelo, el avance regulatorio en interoperabilidad e interconexión del sistema de tarjetas (Resolución N.º 24, Acta N.º 57) completa el movimiento. El riel histórico también evoluciona hacia una lógica más abierta y coordinada.

QR, transferencias instantáneas y tarjetas comienzan a alinearse bajo principios comunes de interconexión. No se trata de reemplazar infraestructuras, sino de integrarlas bajo una arquitectura coherente.

Donde realmente se redefine la competencia

En un entorno interoperable, la competencia no desaparece. Se vuelve más sofisticada.

Cuando el riel es común, desaparecen ciertas ventajas artificiales basadas en el aislamiento técnico. Ya no alcanza con retener usuarios dentro de un circuito cerrado. La diferenciación depende cada vez más de la capacidad de construir soluciones sólidas sobre una infraestructura compartida.

Las apps siguen siendo el punto de contacto con el usuario. Son el espacio donde se construye confianza y experiencia. Pero su capacidad de escalar dependerá de cómo se integren al riel común, de la resiliencia de su arquitectura y de su eficiencia operativa en un entorno regulado.

A medida que el SPI procesa más de un millón de transacciones diarias y los pagos electrónicos continúan expandiéndose, el estándar del mercado se eleva. La interoperabilidad no nivela hacia abajo. Obliga a competir con mayor disciplina técnica y estratégica.

Infraestructura compartida, exigencia más alta

Paraguay está avanzando hacia una arquitectura de pagos más estandarizada, interoperable y formalizada. Ese movimiento no reduce el valor de la innovación digital; la obliga a madurar.

En un sistema donde el riel es común, la ventaja competitiva no se basa en cerrar el acceso, sino en construir mejor sobre esa base. La pregunta estratégica ya no es quién controla la puerta de entrada, sino quién está mejor preparado para diseñar soluciones integradas, escalables y resilientes.

La próxima etapa de la banca digital no se definirá únicamente en la pantalla del usuario. Se definirá en la calidad de la arquitectura que sostiene cada transacción.

Ahí es donde la competencia se vuelve verdaderamente estructural.

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